“Considerando estudios de usabilidad y ergonomía que indican que los hombres y las mujeres usan sus dedos y uñas de forma distinta ¿Por qué Apple continúa con su misoginia?
Este calentón dialéctico corresponde a una usuaria de iPhone que se considera discriminada por el simple hecho de llevar las uñas largas, como tantos millones de chicas (y chicos) en el mundo. Y es que a la hora de utilizar el telefonino, la pantalla sólo funciona con el contacto eléctrico de la punta del dedo; si le das con la uña, nada de nada.
Según datos de Nielsen, el número de americanas que usan smartphones (iPhones, Blackberrys, Treos…) se ha doblado en el último año, hasta los más de 10 millones de usuarias. Hagan los cálculos de cuantas tendrán las uñas largas y encontrarán problemas para utilizar las pantallas táctiles.
Siempre queda la solución del puntero o lápiz óptico que algunos modelos incorporan (el iPhone no lo lleva, estaría feote) o los impagables dedos de goma que también sirven para mantener reluciente la pantalla. El caso es que Apple sigue sin solucionar una demanda que hasta la propia Hillary Clinton mentó en su campaña electoral para buscar el voto de la mujer con bono de manicura.
Apple declina hacer comentarios sobre la relación de las uñas con sus iPhones. Ya en el pasado declaró que “es más natural usar el puntero que nos viene de fábrica, el dedo” que cualquier otra cosa. Pero no especificó si era un dedo con uña corta o larga. Aduce, en su defensa, que es el sistema más eficaz para que no se activen funciones o llamadas al chocar la pantalla con objetos en nuestros bolsillos.
Algunos analistas ya identificaron el “problema-uñero” de Apple hace un año, cuando salió la primera versión del teléfono. Entonces le pronosticaron al Apple un futuro muy negro cetrino en el mercado adolescente femenino, tan dado a las uñas largas.
Se equivocaban de pleno: Apple ha vendido más de 6 millones de iPhones en EEUU y prevé vender 10 más hasta final de año. Y uno de cada cuatro compradores es mujer joven-soltera que busca distanciarse de la imagen “señora obsesionada por el trabajo” que dan las usuarias de BlackBerry, su principal competidor. Y es que el iPhone es cool, diseñoso y combina de fábula con unas buenas uñas fantasía. Aunque luego te las dejes golpeando la pantalla.
Sentenciamos: Lo mejor, dejarse la uña meñique corta. Ya lo hacen los tenderos chinos a la inversa y les va fenomenal. Todo es cuestión de ponerlo de moda.
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