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Juez otorga libertad provisional al homicida del hijo de Buroz

mayo 23, 2008

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Ayer se celebró una vista preliminar en el caso de la muerte del hijo del abogado René Buroz a consecuencia de los disparos que le efectuó un vecino. Tras la misma, la Juez concedió la libertad provisional al homicida, pero no salió todavía en libertad porque la Fiscalía recurrió la decisión. Hoy lo cuenta, con detalle, Edgar López en “El Nacional”.

Este es el relato y la infografía que publica “El Nacional”:

“Estábamos de curiosos, jugando”, declaró formalmente uno de los adolescentes que acompañaba a Alejandro Buroz Morales en la terraza del edificio Mirávila, en la urbanización Miranda, la noche del domingo 11 de mayo. El juego terminó en tragedia, pues el subcomisario del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, Raúl Linares, creyó que los que habían ingresado al nivel superior de su apartamento eran unos delincuentes. Linares efectuó dos disparos, el segundo de los cuales dio en la cabeza del niño de 11 años de edad, y le causó la muerte.

Los otros dos muchachos que resultaron ilesos, entre ellos el hermano mayor de Alejandro, de 15 años de edad, admitieron que ingresaron en la terraza del funcionario policial, la única que está separada de las demás con una pared de 2 metros de alto. En dicho espacio, de 120 metros cuadrados aproximadamente, hay un baño, un cuarto de vapor, equipos para hacer ejercicios, un toldo a dos aguas, una parrillera y dos sillas playeras. Según Telma Fernández, esposa de Linares, Alejandro y sus acompañantes no causaron daños materiales, excepto en las ligas de uno de los aparatos de acondicionamiento físico que los jóvenes movieron.

Hasta este lunes 19 de mayo, todo permanecía como quedó aquella noche, incluso, las luces de la terraza de la familia Linares-Fernández seguían encendidas. Ante la jueza 40 de Control Soraya Martínez, el subcomisario admitió haber iluminado el lugar, pero, vía telefónica, el pasado 17 de mayo, lo negó.

En la audiencia celebrada ante el Tribunal 40 de Control, a cargo de Soraya Martínez, el defensor público José Amalio Graterol, que asiste a Linares, solicitó la libertad plena del funcionario policial, sobre la base de lo dispuesto en el artículo 423 del Código Penal. La norma exime de responsabilidad penal al que incurre en lesiones personales u homicidio en caso de que hubiere actuado en defensa de sus propios bienes contra autores de escalamiento, fractura o incendio de su residencia, siempre y cuando los hechos hayan ocurrido de noche y los habitantes “puedan creerse, con fundado temor, amenazados en su seguridad personal”.

Al parecer, en el caso del niño Buroz se dan todas las circunstancias descritas en el artículo 423. Linares dijo que durante sus 20 años como policía ha intervenido en muchas operaciones peligrosas, pero que nunca sintió tanto miedo como la noche de la tragedia: “Es que mi familia estaba ahí, apenas un piso más abajo, y corría peligro”.

Sin embargo, la jueza Martínez no acogió la aplicación del referido artículo y acordó la libertad bajo fianza de Linares, luego de cambiar la precalificación de los hechos de homicidio intencional (como lo había planteado el fiscal del Ministerio Público Lino Ávila) a homicidio culposo.

Linares permanecerá detenido en la Comisaría de Simón Rodríguez hasta tanto la Sala 5 de la Corte de Apelaciones resuelva la apelación que inmediatamente hizo la representación fiscal, que ahora está reforzada con la incorporación del fiscal con competencia plena en todo el país, Tutankamen Hernández.

El aspecto más controversial del caso tiene que ver con el fundado temor que alega el subcomisario. Linares asegura que Alejandro y los otros adolescentes todavía estaban dentro de su propiedad cuando él llegó a repeler a los supuestos delincuentes. En la primera oportunidad que tuvo, Buroz Henríquez trató de desvirtuar tal justificación. El padre de la víctima aseguró ante el Tribunal 40 de Control que los niños ya habían salido de la terraza del policía cuanto éste subió al sitio; y que los avistó cuando estaban corriendo de regreso al apartamento de la familia Buroz Henríquez.

Cuatro de los cinco penthouse del edificio Mirávila han acondicionado sus respectivas azoteas como terrazas. Cada cual accede desde su apartamento por escaleras.

Buroz razonó que si Linares temía por su seguridad y la de su familia ha debido limitarse a mantener bien cerrada la puerta que le permite subir a su terraza. El abogado considera que si, en verdad, tenía el propósito de defenderse y no de atacar no ha debido ascender por una escalera de un metro de ancho aproximadamente, donde era blanco fácil de los presuntos ladrones.

Ayer el funcionario policial fue trasladado al Departamento de Medicina Legal del Cicpc, donde le practicarían exámenes físicos. No se supo si la diligencia fue ordenada por la Fiscalía o por la Dirección de Investigaciones Internas, que instruye un expediente contra Linares por presuntos excesos en su actuación contra el niño Buroz

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